Micro-Plástico, Macro-Impacto, Micro-Solución
Desde
que se emprendió la producción en masa de los materiales sintéticos en los años
50, estos no solo cambiaron la vida del ser humano, sino también las de los
animales, las plantas y hasta el mismo clima.
Casi 70 años de la
lenta degradación de los plásticos generaron que estos se hicieran más
pequeños, pero no menos contaminantes. Particularmente los desechos plásticos
generan un impacto negativo en la flora y la fauna marina en la medida en que
contaminan nuestros cuerpos de agua como ríos, lagos, mares y océanos.
Aunque los plásticos se deshacen, sus
residuos terminan cubriendo a los animales pues permanecen sin descomponerse en
el agua de las playas con nuestras familias, en el fondo del mar y, en el peor
caso, sus partículas son tan pequeñas como para llegar hasta el torrente
sanguíneo si la persona se expone o consume agua de mar o rio sin el
tratamiento adecuado.
Incluso, la contaminación de micro plásticos
es de tal magnitud que hay islas de basura en todos los océanos del mundo.
Estas islas a su vez están rodeadas de un extenso territorio de pequeñas
partículas plástico resultando en decenas de kilómetros de residuos sintéticos
dañinos para el ecosistema e imposible de ser descompuestos naturalmente.
La más conocida se encuentra en la región
Norte del Océano Pacífico y es una de las más grandes. La mayor parte de sus
componentes son plásticos, material al cual no está acostumbrada la vida marina.
Esto al punto que conduce en muchos casos a la muerte de cientos de animales
asfixiados por estos desechos pues una vez que entran en contacto con ellos son
incapaces de librarse de ellos. Claro que, en el caso de no morir, es muy común
que el animal no pueda librarse del plástico que le cubre y continúe con él
toda su vida.
Desafortunadamente,
solo los seres humanos pueden detener esa vista sin sufrir daño inmediato y
directo por la contaminación. Los animales que habitaban estas zonas perecieron
hace años y los que entran en busca de comida o migración, se lastiman y
enferman con los restos de la basura.
¿Pero de
donde vienen estos residuos y como se pueden prevenir?
La
forma más sencilla de combatir el micro plástico es reducir la cantidad de
plástico que se desecha, o mejor aún, re-utilizar el que ya tenemos en casa y
trabajo. Hay países como Perú que ya cuentan con una cultura de reciclaje
bastante sólida, y de acuerdo con la ONU en el 2016, en total somos 60 países
los que han tomado medidas ambientales y las han implementado en sus leyes y
cultura.
Con el objetivo de detener el incremento del
micro plástico en nuestros océanos, y evitar que aumenten en tamaño las islas
de basura podemos recurrir a productos con un menor impacto al nuestro único
planeta.
Dado
que el plástico es usado mucho en la elaboración de envases de casi todo lo que
compone las islas de basura, un producto ideal para generar el cambio serían
los envases
biodegradables los cuales ofrecen los mismos usos, pero son menos
dañinos para el ambiente y los animales.
Estos productos, al ser biodegradables
tienen la ventaja de no generar residuos químicos ni tóxicos, y en
aproximadamente dos meses ya se habrán descompuesto.
El
que sean 100% naturales asiste en ello pero también desde un punto de vista de
su producción son perfectamente reusables y elaborables en un periodo de tiempo
corto. Y de nuevo, se debe destacar que permiten los mismos usos que aquellos
hechos del dañino plástico.
Básicamente, la idea de implementar en el uso
cotidiano a los envases
biodegradables en vez de los tradicionales envases de plásticos es
una recomendación que pide poco de nosotros pero que tiene un gran impacto a la
larga.
Con cambiar nuestros envases prevenimos que
nuestros envases lleguen a permanecer largo tiempo en las islas de basura y
aunque contribuya al volumen de basura su descomposición será muchísimo más
rápida que la del plástico. y el ambiente no se verá afectado en los próximas
décadas por un envase de aluminio arrastrado hasta la mitad del Océano Pacifico.

Interesante
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