HABLEMOS DEL CAMBIO, PERO TAMBIÉN REALICÉMOSLO.
No solo es importante pensar en el cambio, sino ser parte de ello.
El 12 de diciembre del 2020,
cumplió cinco años el encuentro mundial más importante de nuestro tiempo: el
Acuerdo de París.
Este evento, que congregó
países desarrollados y también a los que se encuentran en vías de desarrollo,
tuvo como principal objetivo reforzar la respuesta conjunta de los gobiernos ante
la amenaza del cambio climático.
Debemos tener en cuenta que
el medio ambiente, la tierra que nos rodea y de la que obtenemos nuestro
alimento y refugio, en las últimas décadas ha padecido un número alarmante de
efectos negativos.
Aumentos de temperatura,
reducción de la capa de ozono, el plástico enemigo que atenta especialmente
contra la vida marina, entre otros, son situaciones que exigen ser revertidas.
Por lo cual, en el Acuerdo
de París, se hizo un llamado general a la reflexión, a concientizar a los
habitantes del planeta para que renuncien a los malos hábitos que tienden a
perjudicar nuestro hogar. Aún no es demasiado tarde para que el globo terráqueo
recupere ese bello color verde que lo distingue.
Y es que, uno de los puntos
específicos más importantes a los que se llegó en la capital francesa, fue
aquel donde se determinó la importancia del ciudadano para contrarrestar los
daños ambientales. Es decir, en las manos de alguien como tú o como yo recae la
tarea de proteger a la naturaleza que permite desarrollarnos.
Sin embargo -no te apenes,
todos los días aprendemos algo, pero pocas son las veces que nos enteramos una
información que nos servirá para toda la vida, y esta es una de ellas- ¿cómo
hacerlo? Pues a través de nuestra capacidad de adaptación.
La idea de adaptarse se
relaciona directamente con la resiliencia, valor del ser humano que, al
practicarlo, nos brinda la alternativa para superar obstáculos, por más
difíciles que estos parezcan.
Entonces, hagamos el
esfuerzo de impedir que el deterioro de nuestro mundo se vuelva irreparable.
Informémonos y participemos activamente. El Acuerdo de París se puede resumir
en ello: seas niño, joven, adulto o anciano, tienes la posibilidad de
contribuir en la búsqueda de un mejor futuro para nuestro mundo.
Y una clara muestra del aporte ecológico que demanda nuestra sociedad, es el trabajo que viene haciendo Estrategia Peruana.
¿Por qué razón? Pues la
empresa impulsa el consumo responsable a través de sus envases biodegradables en Perú.
Pensando desde sus inicios en
sumarse a la revolución
ecológica, Estrategia Peruana tiene, como catálogo, envases biodegradables para
alimentos con la finalidad de que puedan preservarse a largo plazo y,
además, ser una alternativa sostenible ante el consumo masivo de envases de
plástico.
Si bien es cierto que del
Acuerdo de París surgieron propuestas para conducirnos por las vías de un uso
responsable de los recursos naturales, algunas hasta el día de hoy se han
quedado en el papel.
Y la Madre Tierra quiere
hechos, no palabras.
Por lo tanto, el grupo que
constituye a Estrategia Peruana no se limitó a hablar del cambio y sugerirlo,
sino que aceptaron el desafío de realizarlo.
El envase ecológico es su emblema.



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