Comer Hasta Salvar El Mundo.
Como ya hemos discutido, el plástico es un material sumamente difícil de desechar de manera ecológica. Al no ser natural, ni ser capaz de integrarse al medio ambiente, tarda siglos en descomponerse y es probable que la botella de plástico que desechas sin atención termine comprometiendo la salud de algún animal.
Y esto ha sido verdad desde que se comenzó a
producir material sintético desde los años 50: el plástico no tiene ningún
organismo que lo descomponga.
No es como si un envase para jugos, por ejemplo,
pudiera ser degradado…
¿Cierto…?
O así era hasta la inesperada y reciente
identificación de una particular bacteria que ha evolucionado para descomponer un tipo de plástico muy
frecuentemente usado en la elaboración de envases y botellas.
¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo?
Dos
jóvenes estudiantes japoneses, en el 2015, notaron que una enzima especifica
producida por una bacteria, era capaz de alimentarse del plástico de la planta
donde estaban investigando. Han ganado numerosos premios desde ese entonces y
fundaron su propia compañía llamada BioCellection.
Fue
gracias a la manipulación de una de sus enzimas para poder analizarla que
notaron que, similar a la enzima de la de otro tipo de bacterias que
descomponen polímeros de origen vegetal, esta descompone el tereflalato de
polietileno o PET, muy común en envases y botellas plásticas.
¿Tiene futuro?
¿Mientras
tanto, que hacemos?
Por
supuesto, es prometedor que en unos pocos años el uso de la bacteria sea
cotidiano y en una escala masiva. Sin embargo, hasta que eso ocurra no podemos
quedarnos de brazos cruzados.
Nuestra contribución hoy puede no estar en la
eliminación de los desechos plásticos existentes, pero sí en impedir el
incremento de su cantidad. Para ello podemos emplear envases biodegradables para alimentos y
tapas, usar fécula de maíz para elaborar plástico casero o incluso envases
biodegradables al mayor.
Resulta que es muy común en la elaboración de
envases el uso de un tipo de plástico particular el cual descompone la
bacteria. Si usamos envases biodegradables ayudamos al ambiente y
le hacemos el trabajo más fácil a la bacteria pues así habrá menos basura en el
mar.
Hasta
entonces seguimos en peligro.
La verdad
es que, aunque este descubrimiento en definitiva tiene el potencial de salvar a
la raza humana, aún se encuentra bastante lejos como solución a nuestros
problemas ambientales.
Mientras tanto, seguimos dependiendo de
políticas verdes, plantas de reciclaje, impuesto al medio ambiente y cualquier
otra forma mencionable de cuidar nuestra única nave espacial.
El paso más sencillo es disminuir nuestro
propio impacto y enseñarlo a nuestros hijos.

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